sábado, 18 de febrero de 2012

XI . Última Carta

He decidido escribirte
después de una larga y triste ausencia.
Mis lágrimas todavía lloran
el peso que ha dejado nuestra historia
y siento aún palpitar el dolor del último beso.

Cada alba, me recuerda más a ti,
el resplandor del sol bañar tus ojos y tu silueta,
la brisa peinar tus pestañas doradas
y los pájaros homenajear tu belleza con sus cantares.

Recuerdo sentir en agonía al dolor,
sentir que el tiempo pasaba contigo,
sólo contigo.
Y que nada ni nadie podría irrumpir
sobre este amor que se tendía en nuestros cuerpos.

Mientras te escribo,
mi dolor se agudiza.

Ayer te he dejado ir,
hoy te he perdido.

Sobre este lienzo te escribo
con dolor, con mi puño y mi alma.
Dejo secar mis recuerdos
y te otorgo mi más avergonzada desventura.

Si todavía late mi nombre en tu corazón,
si todavía brilla mi presencia en tu alma,
ámame como el primer momento en que te enamoraste
porque más allá del tiempo y la distancia,
yo no paro de recordarte,
yo no paro de pensarte,
y aunque la muerte nos reclame,
yo siempre seguiré enamorado de ti.