Caen las hojas tan suavemente
bajo el camino, bajo mis pies;
y la tristeza, es tan serena
que apaña mi alma y la deja dormir.
Ante tu ausencia nacieron recuerdos,
nacieron poemas, lágrimas y dolor.
Tan débil brío, tan frágil voz,
la pena se esparce por las raíces de la condena.
"Bajo el naranja de nuestro camino,
recojo las hojas muertas de nuestra historia.
Bajo la fría lluvia que camufla mi sangre,
riego los vacíos que has dejado.
Al existir tu ausencia, existe mi vida.
Si no existiera tal ausencia
¿Podría acaso existir mi vida?
El dolor nos aporta conciencia
de nuestra condición humana.
Tal vez sin dolor… no existiría la vida…
o por lo menos… no la llamaríamos vida."
¡Otoño, entiérrame!
¡Ahógame bajo tus brozas!
¡Esparce mis cenizas con tu viento!
Conviérteme en un recuerdo...
Conviérteme en olvido...
miércoles, 18 de enero de 2012
VIII. Elegía a Baudelaire
"Novis te cantabo chordis"
Mi poeta de versos tristes
¿acaso no eres el barro de tus propias lágrimas,
el aborto de tu propia fascinación?
De tu enfermedad y muerte a las cenizas
de aquel espejo donde te contemplabas
como la oda de la lóbrega luna.
El perfume de tu alba te conserva
¡Eres la inspiración de la querida Margarita!
y a quienes amaste, gatos y otoños,
jamás te devolverán el afecto que les regalaste.
¿Qué pasó con Satán Trimegisto?
Mi poeta maldito
tus recuerdos quedaron pequeños para tu millar de años
y te contemplo en brazos de tu madre
¡Antorcha Viviente!
De lujuria y licores te he visto languidecer.
Del latín, tus plumas y tus lamentos,
el sentido más decadente que he conocido.
Hoy tu eres mi lector, Monsieur
¿Conoces acaso las arrugas?
¡Claro que sí!
¡Las de tus musas y las de tus cabellos!
Hoy te dedico estas flores insanas
¡Charles! ¡No huyas de tu destino!
- Hipócrita lector-
mi semejante, mi hermano.
Mi poeta de versos tristes
¿acaso no eres el barro de tus propias lágrimas,
el aborto de tu propia fascinación?
De tu enfermedad y muerte a las cenizas
de aquel espejo donde te contemplabas
como la oda de la lóbrega luna.
El perfume de tu alba te conserva
¡Eres la inspiración de la querida Margarita!
y a quienes amaste, gatos y otoños,
jamás te devolverán el afecto que les regalaste.
¿Qué pasó con Satán Trimegisto?
Mi poeta maldito
tus recuerdos quedaron pequeños para tu millar de años
y te contemplo en brazos de tu madre
¡Antorcha Viviente!
De lujuria y licores te he visto languidecer.
Del latín, tus plumas y tus lamentos,
el sentido más decadente que he conocido.
Hoy tu eres mi lector, Monsieur
¿Conoces acaso las arrugas?
¡Claro que sí!
¡Las de tus musas y las de tus cabellos!
Hoy te dedico estas flores insanas
¡Charles! ¡No huyas de tu destino!
- Hipócrita lector-
mi semejante, mi hermano.
VII. Retrato de su Alma
Tus lágrimas, hoy recorrerán el paisaje de la tristeza
soñando alegrías tras un acorde de viento.
Tu mirada, penetrará en lo oscuro de la agonía
buscando ser rescatada, por un brazo benévolo,
del mejor invento de la vida: la muerte.
Florecerán así, en tus lunas, serenas nostalgias
mientras se desvanece el espectro de un pasado trágico, pero solemne.
Sé que te gustaría ver en el sol una imponente esperanza
aunque brille, únicamente, como un sueño inalcanzable.
soñando alegrías tras un acorde de viento.
Tu mirada, penetrará en lo oscuro de la agonía
buscando ser rescatada, por un brazo benévolo,
del mejor invento de la vida: la muerte.
Florecerán así, en tus lunas, serenas nostalgias
mientras se desvanece el espectro de un pasado trágico, pero solemne.
Sé que te gustaría ver en el sol una imponente esperanza
aunque brille, únicamente, como un sueño inalcanzable.
VI. Confesión
Abro las nubes y veo el color de su cielo.
Es usted tan perfecta como las estrellas que habitan en él.
La suevidad de su piel
y la perfecta simetría de sus labios
hacen ver la realidad como un sueño.
¡Oh, mi Diosa!
¡Te aclama la belleza, celosa de tí!
Quiero que alguien como usted
se quede a mi lado para siempre.
Sería tan cruel el mundo
si usted no existe.
Hoy le otorgo cada pétalo de mis latidos.
Pongo en sus manos mi vida
y a su disposición,
mi muerte.
Es usted tan perfecta como las estrellas que habitan en él.
La suevidad de su piel
y la perfecta simetría de sus labios
hacen ver la realidad como un sueño.
¡Oh, mi Diosa!
¡Te aclama la belleza, celosa de tí!
Quiero que alguien como usted
se quede a mi lado para siempre.
Sería tan cruel el mundo
si usted no existe.
Hoy le otorgo cada pétalo de mis latidos.
Pongo en sus manos mi vida
y a su disposición,
mi muerte.
V. Amor de mis Amores
Puedo ver pasar nuestras vidas
a lo largo de un beso,
sentir que las olas desbordantes de tus sentimientos
acarician dulcemente, como un niño, mi alma.
Por tí,
enfrentaría mil y un dolores
y mi dicha más grande sería recaer en tus brazos,
recibir un beso al compás de la mañana danzante,
sentir la plenitud de tus manos sobre mis cabellos
y un "para siempre" emanado de tu voz.
Recuerda,
amor de mis amores,
que tu eres mi vida,
que tu eres mi muerte.
a lo largo de un beso,
sentir que las olas desbordantes de tus sentimientos
acarician dulcemente, como un niño, mi alma.
Por tí,
enfrentaría mil y un dolores
y mi dicha más grande sería recaer en tus brazos,
recibir un beso al compás de la mañana danzante,
sentir la plenitud de tus manos sobre mis cabellos
y un "para siempre" emanado de tu voz.
Recuerda,
amor de mis amores,
que tu eres mi vida,
que tu eres mi muerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)