miércoles, 18 de enero de 2012

VIII. Elegía a Baudelaire

"Novis te cantabo chordis"

Mi poeta de versos tristes
¿acaso no eres el barro de tus propias lágrimas,
el aborto de tu propia fascinación?
De tu enfermedad y muerte a las cenizas
de aquel espejo donde te contemplabas
como la oda de la lóbrega luna.

El perfume de tu alba te conserva
¡Eres la inspiración de la querida Margarita!
y a quienes amaste, gatos y otoños,
jamás te devolverán el afecto que les regalaste.

¿Qué pasó con Satán Trimegisto?

Mi poeta maldito
tus recuerdos quedaron pequeños para tu millar de años
y te contemplo en brazos de tu madre
¡Antorcha Viviente!
De lujuria y licores te he visto languidecer.

Del latín, tus plumas y tus lamentos,
el sentido más decadente que he conocido.

Hoy tu eres mi lector, Monsieur
¿Conoces acaso las arrugas?
¡Claro que sí!
¡Las de tus musas y las de tus cabellos!

Hoy te dedico estas flores insanas
¡Charles! ¡No huyas de tu destino!
- Hipócrita lector-
mi semejante, mi hermano.

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