Acaricié tu rostro a lo largo de las olas
aquella mañana de febrero,
dejándome ahogar por tus besos,
embriagando mi corazón en tus ojos.
El sol iluminaba nuestro amor inmenso,
tan grande como la distancia que hoy nos separa.
Y siento que tocas mi alma nuevamente,
como si un sin fin de tus palabras
desgastara mi cuerpo con tu cariño.
Extaño el sol, las olas y el viento, contigo.
Extraño el aroma de tus labios
y la dulzura de un "te quiero" infinito.
Echo de menos tu piel rosada
y tus abrazos en medio del mar.
Ojalá las nubes oigan y cumplan tus sueños,
yo ya no tengo sueños.
Mis sueños han muerto contigo,
enterrados en la arena
que llevó, alguna vez,
nuestros nombres escritos en ella.
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