jueves, 12 de enero de 2012

IV. Buscando el Perdón de sus Labios

Buscando el perdón de sus labios,
a lo largo de mi llanto avergonzado,
he sentido, en el fondo de su alma,
que me ama tanto y no la merezco.

Cómo no lamentarme,
si he derrochado su amor en mis vicios.
Cómo no avergonzarme,
si he dejado de escuchar sus latidos más profundos.
Y cómo no renegar de mi mismo,
si estoy dejando ir a la única que me ha amado.

Pero sólo quiero que sea feliz,
no la quiero lastimar otra vez.

Dejaré un pedazito de mi alma en su corazón,
una de mis lágrimas colgada en su pestaña
y dejaré, detrás de su camino,
un sin fin de rosas rojas
para que recuerde,
que siempre la seguiré amando.

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