Mis lágrimas, volaron con el viento
y te alcanzaron a lo lejos;
por lo menos tengo el consuelo
de que te sigo amando
y de que alguna mañana volverás,
para abarzarme y no dejarme ir nunca más.
En el susurro de las hojas, se alojan mis llantos
y los poemas que nacen de mi alma,
lo recitan los pájaros cada amanecer
y una dulce sonrisa en cada rayo, te acompaña.
Me ha contado el árbol de nuestros sueños
que el corazón que ama siempre regresa a su hogar
al menos que la vida hoy sea una estrella
que adorne el cielo nocturno.
Te prometo esperar, te prometo llorar,
te prometo seguir sufriendo,
ansiar tu regreso bajo los frutos que nos vieron crecer.
Y aunque las montañas y los mares te impidan ver a lo lejos
mis sentimientos, mis emociones y mis dolencias
nunca olvides, que te espero con el corazón abierto
para volver a empezar a vivir o para brillar por siempre
al lado tuyo, en aquel cielo nocturno.
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