jueves, 23 de febrero de 2012

XII. Al Amor de mi Vida

Esta noche no quiero que te angusties...
mucho menos, que me llores.
Sabes que cada lágrima tuya
me destroza el alma en pedazos.
Hoy... y siempre contigo se quedan mis sentimientos,
mis dolores, mis tristezas, mis alegrías
y en especial, todo el amor que te tengo.

Ayer, he salido por la puerta de tu casa
para no volver a verte nunca más,
alejándome, por los grandes corredores de la vida
y con la incertidumbre de qué será de ti
y te pido mil disculpas,
si  no me he dado la vuelta y te he dicho adiós,
una vez más... para siempre... mi amor.

Hoy estoy tan solo junto a mi soledad,
y mi corazón tiembla de miedo, de mucho miedo.
Miedo de no saber nada más de ti,
miedo y terror de que puedas olvidarme
y siento tanta angustia por el sabor de tus besos
que no volveré a probar nunca más.

¿Cómo decirte, corazón,
que me haces tanta falta al lado mío?
¿Cómo susurrarte al oído, mi reina,
que sin ti mi alma ya no tiene brillo?
¿Y cómo mirarte de nuevo a esos ojos
 tan hermosos que tienes
y no poder gritarte con mis lágrimas
 lo mucho que me pesa tu ausencia?

Extraño tanto caminar contigo,
extraño tanto el sabor de tu belleza,
extraño tanto los abrazos mimosos de la madrugada
y el beso de buenas noches
con el cariño y  el amor de una madre y compañera.

Mis suspiros no dejan de balbucear tu nombre;
contigo me sentía tan libre, tan feliz
y de un día a otro perderte,
saber que cada vez que vuelva no estarás,
convierte mi vida en "un sin sentido" del cual no saldré jamás
por lo que entre cada llanto mi alma le canta a tu recuerdo,
para revivirlo, para avivarlo, para no dejarlo morir.

Quiero dejar en estas líneas todo lo que siento,
hoy por hoy, el papel es el único amigo que tengo,
quien me deja descargar el dolor que llevo tan adentro.
Si lees esto, ten siempre presente que nunca te dejé de amar,
que mi amor todavía te reclama en lo más profundo.
Y si algún día me vuelves a ver,
como el hombre fuerte que siempre te demostré ser,
nunca olvides, que en fondo de este corazón,
hay un hombre que pide a gritos a los cielos
que vuelvas a mi vida, una vez más,
y nunca te vuelvas a ir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario