sábado, 31 de marzo de 2012

XV. Humanidad

Y una y otra vez
intento alcanzar mi cielo imaginario
con mis brazos cansados,
tristes de rasgar un aire desconocido,
rondado por mis sueños y esperanzas.
Y logro despegar mis ojos de aquella ilusión,
despertado, con el temor de haber vivido una pesadilla,
en una ciudad que transita lenta y silenciosa
a tientas de la madrugada;
y a través de ese leve rayo de luz,
que traspasa por mi ventana
corrompiendo así,
la intimidad de las sombras,
me doy cuenta, al parir una lágrima,
que soy humano,
demasiado humano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario